Montsant nevado

Hablando con la gente del pueblo, todos dicen que ahora no nieva como antes, y es del todo cierto. Apenas el pasado mes de febrero, se cumplió el 70 aniversario de la llamada “Nevada Grossa” y los catastróficos aguaceros del 23-26 de febrero del 1944. Esta nevada fue, sin duda, la más importante de todo el siglo XX. En el Priorat, se acumularon espesores de nieve superiores a 1 metro.

Por estas tierras, se conoce como “la nevada de los 7 palmos”, porque hubo más de un metro y medio de nieve en ciertos lugares, y para darse paso y caminar con comodidad por las calles, se tenían que abrir trincheras a través de ella.

Des de entonces, de vez en cuando, el Montsant se ha ido emblanqueando, y su magia se ve potencializada. La Sierra, tan imponente, desprende poesía para los ojos y nos hace disfrutar de un paisaje hibernal, fresco y relajante.

Y es que en el Priorat ya nevaba. Se han encontrado en algunos pueblos neveras o pozos de hielo. Unas construcciones hechas en tierras donde nevaba durante el invierno. A lo largo de esta época, se llenaban los depósitos de nieve o hielo y de esta forma tenían para todo el año. Su desarrollo tuvo lugar entre los siglos XVI y XIX y con la evolución tecnológica y aparición de los primeros frigoríficos cayó en desuso.

En el Priorat se tiene constancia de algunos, aunque muchos han desaparecido sin dejar rastro. En Cornudella de Montsant no queda ninguna señal de construcción, pero ciertas fuentes afirmaban que el pozo se encontraba en la tierra de cal Serraller, en la calle del Tou, entre el camino del Montsant y el barranco de Sant Joan.

Fotos: nevada 4 de mazo de 2017.